PALACIO NACIONAL

No es broma: en “pesero” trasladaron a la fuente presidencial de Palacio a Iztapalapa y de vuelta, para evento de AMLO.

MICRO CON CHAROLA PRESIDENCIAL

Alejandro Lelo de Larrea @Alejandro_Lelo

Quizás el Presidente Andrés Manuel López Obrador no lo sepa, pero en Palacio Nacional hay funcionarios que aún no se percatan la relevancia de la institución que representan.

La historia: este martes, la Coordinación General de Comunicación Social de la Presidencia contrató dos microbuses para trasladar a los periodistas desde Palacio Nacional a Santa Cruz Meyehualco, en Iztapalapa, para la cobertura de una asamblea informativa de López Obrador.

El tema no es si se trata de un transporte bonito o feo, cómodo o incómodo, caro o austero. El asunto de fondo es que incurren en faltas reglamentarias, una especie de influyentismo, e incluso arriesgan a sus propios funcionarios y a los periodistas.

Los microbuses, por ser un transporte concesionado, sólo pueden circular con pasajeros por sus rutas autorizadas. Para otros trayectos, deben solicitar un permiso especial en la Subsecretaría del Transporte de la Ciudad de México.

A falta del permiso, el charolazo: cuando los policías de Tránsito les pidieron mover los microbuses estacionados frente al zócalo, y cuando en el trayecto los detuvo una patrulla, al ver que iban fuera de ruta.

En ambos momentos, los funcionarios a cargo del transporte (a quienes sus jefes enviaron en esas circunstancias), alegaron con los policías que a bordo iba la “fuente presidencial”. Por supuesto, los uniformados dieron la atención y dejaron que continuaran su marcha. De haber traído permiso, el charolazo habría sido innecesario.

Seguramente nunca repararon en el protocolo de riesgos: si un microbús va fuera de su ruta sin permiso, el seguro para el viajero no opera. Así, el surrealismo de la 4T.

CDMX a 16/01/2019

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