ESTRATEGIA NACIONAL DE LECTURA LANZADA DESDE MOCORITO SINALOA

Por Julio Boltvinik  

No es casual que el gobierno federal haya elegido el municipio de Mocorito, Sinaloa, para presentar su Plan Nacional de Lectura, pues se trata de una población con tradición lectora singular, donde cada año se evoca al Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014) con maratones de lectura y una semana cultural.

Además, la llamada Atenas del Norte fue uno de los puntos donde comenzaron las misiones culturales de José Vasconcelos en los años 20 del siglo pasado, proyecto que también será retomado y reinventado por el presidente Andrés Manuel López Obrador por medio de la Secretaría de Cultura federal.

En Recoveco, municipio de Mocorito, desde 2003 el profesor Cruz Hernández (Tempoal, Veracruz, 1961) ha logrado que la comunidad participe en el club de lectura La Hojarasca, que tiene como sede el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario 133 (CBTA).

En entrevista con La Jornada, Hernández recuerda que el propio Gabo le expresó su deseo de visitar la comunidad y la escuela que año tras año celebra el cumpleaños del autor de El amor en los tiempos del cólera. Durante más de una década el coordinador del club de lectura intercambió correspondencia con el autor colombiano por medio de su asistente, Mónica Alonso, y con frecuencia el escritor les envió libros, revistas, periódicos y películas.

“A García Márquez le dio muchísimo gusto que en una comunidad rural lo estuvieran leyendo. Cuando lo visité en su casa me dijo: ‘no me interesa que me lean, lo importante es que lean’”, recuerda el profesor.

De acuerdo con datos de Hernández, al CBTA asisten 300 estudiantes y 80 por ciento ha adquirido el hábito de la lectura gracias al club La Hojarasca. Me sorprende que los muchachos me tomen por asalto en los pasillos y me comenten los libros que leen. Al final, les propongo libros y ellos me proponen también; es una experiencia muy bonita, comparte.

El profesor dice que él mismo, a los 12 años, leyó El coronel no tiene quien le escriba, de García Márquez, un texto que le impactó mucho. “Soy de la Huasteca y la película basada en esa novela se grabó ahí muchos años después, en La Antigua, antes de llegar al puerto. Los escenarios eran en los que había vivido con mi abuelo. Después leí otros libros de Gabo y contagié a los muchachos para que leyeran. Este proyecto ha dado muy buenos resultados porque cada año organizamos la Semana Cultural Gabriel García Márquez. Los jóvenes que leen han hecho crecer nuestra iniciativa”.

En 2007, el pueblo participó en un maratón de lectura de Cien años de soledad que duró 18 horas ininterrumpidas, lo cual se ha venido repitiendo en cada nueva edición de la Semana Cultural Gabriel García Márquez.

Este año el festival cultural en honor al Nobel de Literatura se realizará del 4 al 8 de marzo y la programación incluye presentaciones de libros, funciones de teatro, danza, cine y música, así como actos dedicados al Día Internacional de la Mujer. Tendremos diversas actividades artísticas para que la gente vea que existen cosas más importantes que estar metidos en el mundo hostil de la violencia. De esa manera queremos contribuir un poco a que las nuevas generaciones vean que hay cosas más bonitas todavía, explica Hernández.

Al principio los libros se pasaban de mano en mano en el club de lectura, ahora cuentan con una sala que lleva el nombre de Juan Rulfo, donde los chicos no sólo tienen acceso a la obra completa de García Márquez, sino también hay libros de Elmer Mendoza, Javier Valdez, Carlos Monsiváis, Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, entre otros.

“Aquí vimos crecer a Javier Valdez. El primer año no participó, pero siento que aquí nació como escritor porque presentó su primer libro De azoteas y olvidos: crónicas del asfalto. Después ya lo vimos presentando sus libros en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

“Javier atraía a los jóvenes porque hablaba el lenguaje sinaloense. Cuando presentó Narcoperiodismo: La prensa en medio del crimen y la denuncia, los estudiantes se le arremolinaban para pedirle una foto y autógrafos. Nos dolió mucho su muerte.”

Cruz Hernández expresó que Mocorito es un pueblo mágico que en la década de los 40 y 50 fue nombrado la Atenas del Norte porque su cultura literaria iba más allá de la tertulia.

Aquí vivieron grandes intelectuales de la talla del maestro Enrique González Martínez, y este 27 de enero en nuestro municipio se presentará el Plan Nacional de Lectura, con la asistencia del escritor Paco Ignacio Taibo II y el presidente Andrés Manuel López Obrador. Todo un honor, concluyó.

Economía Moral; Mocorito, Sinaloa; el gran poeta Enrique González Martínez, y la promoción de la lectura en México

Desde Mocorito, pequeña localidad en el norte de Sinaloa, AMLO, Beatriz Gutiérrez (BG, esposa de AMLO) y Paco Ignacio Taibo II (PIT, flamante director del Fondo de Cultura Económica) anunciaron que promoverán la lectura en México. Vaya que hace falta: México ocupó en un estudio de la Unesco de hábitos de lectura el lugar 107 entre 108 países. En la mayor parte de los hogares del país no hay libros (excepto los de texto). En su discurso, BG explicó por qué ella eligió Mocorito (que a principios del siglo XX tenía 28 mil habitantes, según dijo) para este anuncio. El meollo de la explicación es que, en Mocorito, el gran poeta Enrique González Martínez (EGM) publicó (con Sixto Osuna), de 1907 a 1909 la revista literaria Arte, en la que escribieron grandes poetas de México (como Amado Nervo y el propio EGM), de Nicaragua (Rubén Darío) y de España. Pero no sólo fue la revista lo que EGM publicó en Mocorito, sino tres libros de poesía: Lirismos (1907), Silenter (1909) y Los senderos ocultos(1911). El primero Preludios (1903) lo había publicado en Mazatlán. Aunque EGM nació en Jalisco, se consolidó como poeta en Sinaloa. Mocorito fue conocido como la Atenas de Sinaloa. En su discurso, BG destacó el grave error político de EGM de haber colaborado no sólo en el gobierno de la dictadura porfirista, sino en el de Victoriano Huerta. Esto se quedó en el corazón de EGM como un fuerte dolor hasta su muerte en 1952 (y mi culpable ayer me causó daño). BG narró una conversación entre EGM y José Vasconcelos, según la cual EGM le habría dicho a Vasconcelos: usted fue revolucionario de joven y se ha convertido en un cochino reaccionario; yo fui un cochino reaccionario de joven y ahora soy un revolucionario. Al principio pensé que BG había querido rendir un homenaje a EGM, y me había entusiasmado, pero no resaltó la calidad e importancia poéticas de EGM. En su Twitter reproduce poesía de muchos importantes poetas mexicanos, pero ninguna de EGM. Como se trata de mi poeta favorito, permítame el lector agregar al respecto en el cuadro.

Otro elemento importante del discurso de BG fue su análisis del papel de la lectura pública en la vida cultural en aquella época. En particular, la poesía que se enseñaba (a mediados del siglo XX) en secundaria y prepa, era para ser recitada (o leída en voz alta) más que para leer en silencio. Los poetas de hoy no tienen quién les publique sus poemas, en gran medida porque ya no hay lectura pública de poesía ni de ningún otro género literario. Según la nota de Alonso Urrutia en La Jornada, en el encuentro PIT señaló que:

Leer es subversivo, imaginar los mundos que no tenemos en la mano. Permite construir utopías; ver lo imposible, imaginarlo. La lectura causa placer, adicción, sueños, desvaríos, nos lleva a viajar, vivir otras vidas, otros mundos y culturas, nos hace ciudadanos del mundo, nos lleva a aprender otras experiencias, conocer horizontes.

Según la nota de Urrutia, la respuesta de PIT sobre el por qué no leemos los mexicanos, es el alto costo de los libros, por lo cual la solución que planteó es abaratar los libros. Esta explicación sería suficiente si, en efecto, los libros fuesen más caros en México que en los 106 países donde se lee más, o las personas fuesen menos pobres en ellos que en México. Hay algo más: hay un menosprecio por la lectura, de lo cual la educación básica no es inocente. Vaya un ejemplo: cuando en 1981-82 hicimos la Canasta Normativa de Satisfactores Esenciales (CNSE) en Coplamar (Coordinación General del Plan Nacional de Zona Deprimidas y Grupos Marginados), el cálculo de requerimientos que resultó más sobrestimado fue el de material de lectura: incluso los deciles IX y X gastaban menos que el costo del paquete incluido, que fue de seis libros anuales por cada adulto. En esos deciles, ni las restricciones monetarias ni los precios explican la escasa lectura. La promoción de la lectura no es tarea de las casas editoriales solamente, sino del sistema educativo y del ejemplo familiar y de la cultura fomentada socialmente. Pero en materia de libros, comprar y leer no son iguales. Por una parte, hay quienes, como yo, ha comprado y almacena, al menos 10 veces más libros de los que ha leído. Por otra parte, hay círculos informales de préstamo de libros: algo así como la mitad de las novelas que he leído en los últimos años, son prestadas. Las leo y se las devuelvo a un amigo, y le presto las que yo compré o alguien más me prestó. Lo que hay que hacer es no sólo abaratar los libros, sino hacer que dejen de ser mercancías. La vieja institución de la biblioteca pública es la mejor respuesta. Así ocurre en Europa y EU. Pero en México nunca se desarrolló la biblioteca pública con préstamo domiciliario.

Génesis de mi pasión por la poesía de Enrique González Martínez (EGM) y dos opiniones expertas sobre la misma

Génesis de mi gusto por la poesía de EGM. De secundaria y preparatoria recuerdo sólo el poema Cuando sepas hallar una sonrisa, que hasta hoy me sé de memoria. Pocos años después alguien me habló de la colección fonográfica Voz Viva de México de la UNAM y me prestó varios discos de ella. Uno me atrapó: el de EGM, que contenía sus poemas centrales en las maravillosas voces de Gastón Melo y Enrique Lizalde. Oír así la poesía de EGM, generó mi pasión por ella. Lectura en voz alta parece ser el camino al amor por la poesía.

Luisa Luisi, poeta uruguaya: EGM trae en su poesía la facultad maravillosa de hacerse amar; porque toca con mano impalpable las fibras más sutiles del alma, y abreva sin engañarla con falsas seguridades nuestra sed de misterio; porque corre, bajo la tersura impecable de sus versos, el agua subterránea de su propio corazón; porque sin gritos, sin estridencias, sin lágrimas casi y sin lamentos, nos acerca a los labios del alma el dolor incolmado de la suya, es hoy, para mí, el más grande poeta de América (1951).

Antonio Gómez Robledo (filósofo erudito) concluye su ensayo: “La poesía de Enrique González Martínez (En Enrique González Martínez, Obras. Poesía I, El Colegio Nacional, 1995), citando algunos versos del poema Verbo: “El cielo será sombra y los besos hastío;/ todo habrá de pasar…/Mas la palabra única/ sobre el cielo y las rosas, /sobre el amor y el mar;/ la palabra, más fuerte que las cosas, / no pasará…”

Fuente: Elaboración propia con base en mis recuerdos y en Enrique González Martínez, Obras.

www.julioboltvinik.org   julio.boltvinik@gmail.com

Publicado en la Jornada

Mocorito Sinaloa a 27 de enero 2019

Leave a Reply

Your email address will not be published.