ZEUS Y TETIS

La nereida Tetis, suplica a Zeus, (dios griego del que es equivalente el romano Júpiter), el mayor de todos los dioses olímpicos, que haga vencer a los troyanos, atendiendo la demanda de su hijo Aquiles.

En La Folie Baudelaire, Roberto Calasso describió la pintura de Jean-Auguste-Dominique Ingres como “la única pareja erótica del clasicismo que pintaría Ingres en toda su obra.” Además de los puntos eróticos que describe Calasso, como los dedos gordos que se rozan, la pintura tiene otro motivo bastante interesante:

Pero Zeus y Tetis son también la primera y suprema entre las parejas imposibles. Zeus deseaba a Tetis pero debió renunciar a ella porque, según la profesía de Temis (y de Prometeo), Tetris habría engendrado “un hijo más fuerte que el padre” y destinado a suplantarlo. Zeus se vio constreñido a ver en Tetis el final de su reino. En ese único caso debió embridar su deseo.

Zeus que era un tremendo seductor, o violador desde un punto de vista moderno, tiene que someter a su deseo, bajo el riesgo de repetir la historia de su padre. Por su parte, Tetis parece provocar a Zeus:

Los dedos de una mano se adentran como un mórbido pulpo en la barba de Zeus, en este único caso, no puede actuar. Si cediera completamente a las seducciones de Tetis, sería su fin. Al mismo tiempo es evidente que Zeus deseaba a Tetis. Su mirada fija al frente y nada ve del cuerpo de ella. No emana fuerza sino una abismal melancolía.

Júpiter y Tetis
Dominique Ingres, 1811
óleo sobre lienzo • Romanticismo
327 × 260
Museo Granet, Aix-en-Provence,  Francia
 

Júpiter y Tetis es un cuadro pintado en 1811 por Jean Auguste Dominique Ingres. Pintado en Roma, se conserva en el Museo Granet de Aix en Provence. Inspirado en el primer canto de la Ilíada, la obra fue criticada por su audaz composición. Adquirido por el estado francés.

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