CAROLINA HERRERA REIVINDICA LA ESENCIA DE LA PASARELA DE NUEVA YORK

Wes Gordon al frente de la firma, después de la retirada de su fundadora Carolina Herrera

La marca da una lección de sentido común en una semana de la moda que reaviva el debate sobre la utilidad de los desfiles en la era de las redes sociales

El desfile que Carolina Herrera celebró en la semana de la moda de Nueva York . Un evento que destilaba la auténtica esencia de la ciudad, tanto por su ubicación —en unos Battery Gardens flanqueados entre el río Hudson y los rascacielos— como por la colección que constituía una inteligente evolución del discurso creativo de su fundadora.

Se está cuestionando. Hace ya más de un lustro que las redes sociales se convirtieron en un canal instantáneo, eficaz y barato para dar a conocer cualquier propuesta de moda a una audiencia global. Pero las marcas más prestigiosas, y en general casi todas las que pueden permitírselo, continúan apostando por los arcaicos, carísimos y estresantes desfiles.

Se calcula que la de Nueva York,  generó unos beneficios de más de 450 millones de euros gracias a las reservas de hoteles, restaurantes y, por supuesto, compras.

“Son momentos de fantasía y romanticismo únicos. Son muy importantes para dotar a tu proyecto de una narración. Pero también hay un montón de formas distintas de mostrar tu trabajo y se puede ser muy creativo en la forma de hacerlo”, explica en el backstage Wes Gordon. La historia que el diseñador estadounidense ha contado este lunes ha sido una de las mejor concebidas de la semana de la moda de Nueva York. Un relato coherente que propone un guardarropa para una mujer que no solo va a fiestas, sino que también trabaja y tiene una vida diurna.

El empeño de las firmas en gastar cantidades ingentes en los desfiles es la última prueba de que la magia y el deseo de los que hablaba Gordon aún resultan necesarios para vender ropa. Son los únicos elementos que justifican semejante despliegue. Y cuando una presentación carece de ellos, cuando no es un espectáculo creativo —o un espectáculo a secas— pierde todo sentido.

Nueva York 9 de septiembre 2019 –Carmen Mañana, El País/ INICIATIKA

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