DONALD TRUMP, EXONERADO EN EL «IMPEACHMENT»

Su campaña para la reelección como presidente de EE.UU. ya ha cantado victoria y en un comunicado dijo que para los demócratas, este ha sido «el peor error de cálculo de la historia».

El Senado de EEUU absuelve al presidente de EE.UU. de las acusaciones de abuso de poder y obstrucción de las pesquisas

Para condenar al presidente y destituirlo, se necesitaban más de dos tercios de los 100 votos, 67. Del cargo de abuso de poder, 52 senadores votaron a favor de exonerar al presidente, con un solo republicano sumado a los demócratas.

Del segundo de los cargos, que era obstrucción al Congreso, ha quedado exonerado por 53 a 47, sin apoyos republicanos. Todos los demócratas han votado en contra del presidente.

Acaba así el tercer impeachment de la historia, como los dos anteriores fallido, el primero que acaba antes incluso de que el presidente juzgado se presente a la reelección. Los republicanos cerraron filas tras el presidente y, al ser mayoría en el Senado, condenaron el proceso al fracaso.La unidad republicana sólo la interrumpió el senador conservador Mitt Romney, al votar a favor de condenar a Trump por uno solo de los dos delitos, el de abuso de poder.

«La cuestión que los senadores deben responder es si el presidente cometió unos delitos tan escandalosos que se pueden considerar graves, merecedores de la destitución, y la respuesta es que sí», dijo ayer Romney en un polémico discurso en el Senado, antes del voto.

La portavoz de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, dijo en un comunicado que el presidente «no es culpable». «El Senado votó a favor de rechazar esos cargos sin sentido, y sólo los adversarios políticos del presidente, todos demócratas y un candidato republicano fallido optaron por apoyar esas invenciones», dijo.

Después, uno de los hijos del presidente, Don Jr. dijo que el senador Romney, que fue candidato a la presidencia en 2012, debería ser expulsado del Partido.

Los demócratas alabaron la decisión de Romney, que así se convierte en el republicano más independiente del Senado, un papel que hasta su muerte en 2018 desempeñó el senador John McCain, apodado «el rebelde».

Según el diputado demócrata Adam Schiff, que ejerció de fiscal en el Senado: «Demostré que Trump es culpable, y pregunté si había un sólo senador que podría decir basta. Pedí que al menos uno de los senadores se alzara en contra de un presidente que es peligrosamente inmoral. Que alguno demostrara algo de coraje moral. Alguien que aceptara cumplir su juramento de impartir justicia. Al menos uno de ellos lo ha hecho».

Fue una excepción, dado el apoyo firme del resto del partido. Hasta los senadores más centristas y críticos con Trump, como Lisa Murkowski de Alaska, dijeron que creen que su conducta fue errónea, pero se negaron a votar a favor de destituirle.

El presidente Trump reaccionó tras su exoneración con un mensaje en la red social Twitter en el que compartió una portada de la revista Time en la que aparece como candidato más allá del límite de dos mandatos.

A última hora, tratando de salvar el naufragio del impeachment, el senador demócrata Joe Manchin propuso votar una simple censura del presidente por sus presiones a Ucrania para que investigara al ex vicepresidente Joe Biden, que se presenta a primarias. Sólo algunos demócratas se sumaron a esa fútil iniciativa.

El presidente, por su parte, se ha centrado en su agenda de gobierno y en su reelección. La semana pasada lanzó su propuesta de plan de paz para Oriente Próximo y firmó el nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y esta ha recibido al venezolano Juan Guaidó y ha pronunciado su tercer discurso del Estado de la Unión.

En su discurso del Estado de la Unión, Trump no habló ni en una sola ocasión del impeachment. Optó por ignorarlo, centrándose en la economía y sus reformas migratorias, para marcar distancias con la oposición.

«América debería ser un santuario para los americanos que cumplen la ley, no para delincuentes extranjeros», dijo el presidente, que llegó al hemiciclo entre cánticos de «¡cuatro años más!», proferidos por diputados de su partido.

Tras su fracaso en el juicio político, los demócratas se centran en elegir a un candidato a la presidencia, algo entorpecido por la debacle de los errores técnicos en los caucus de Iowa.

No son esas las únicas elecciones a las que se enfrenta la oposición. En noviembre se elige presidente, se renueva un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes. Desde 2019 los demócratas son mayoría en esta última, y desde ella iniciaron el proceso de impeachment con la reprobación de Trump.

WashingtonDC. 5 de febrero 2020

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