EL MARTIRIO DE SAN ANDRÉS

Obra maestra de Rubens

El lienzo de gran formato muestra la influencia que la pintura flamenca barroca tuvo sobre grandes maestros virreinales, como José Juárez, Cristóbal de Villalpando y Baltasar de Echave 

Esta pieza de gran impacto visual se ha exhibido en Japón Bélgica, España, Puebla y  en el Museo Nacional de Arte del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)  de la Ciudad de México 

La obra maestra de Peter Paul Rubens, El martirio de San Andrés (1639), representativa de la pintura flamenca barroca, esta obra llegó a México por primera vez, después de su itinerancia por varios países. Procedente de la Fundación Carlos de Amberes, de Madrid, España, y luego de la gestión emprendida por Fernando Checa, ex director del Museo del Prado, esta pieza de gran formato, de casi cuatro metros de altura, realizada un año antes del deceso de Rubens (1577-1640), narra los momentos previos a la muerte del apóstol san Andrés, crucificado por su negativa de adorar a los ídolos paganos en la ciudad de Patras, Grecia. 

El dramatismo de la escena se centra en el gesto de súplica de Maximilia, mujer del cónsul Aegeus, representado magistralmente sobre su caballo. La dinámica figura de Andrés, crucificado en la cruz decussata o en forma de aspa, domina la composición. 

La amplia gestualidad de los personajes es uno de los elementos clave de la narrativa: los brazos abiertos de Maximilia, símbolo de intercesión de piedad; la tardía decisión de misericordia de Aegeus, expresada en su rostro y en su mano abierta y, especialmente, la decisión heroica y la expresión de dolor del santo, para la cual Rubens se inspiró en la escultura clásica Laocoonte y sus hijos, es considerada en el barroco como la máxima representación del dolor humano, como refiere Fernando Checa, profesor emérito de la Universidad Complutense de Madrid y ex director del Museo del Prado. 

Peter Paul Rubens, uno de los mayores exponentes del barroco flamenco, contó con varios colaboradores de talento en su taller, entre los que sobresale el gran maestro del retrato, Anton van Dyck. La obra plástica de Rubens abarca escenas históricas, religiosas y de la mitología clásica, entre otros géneros. Una buena parte de su trabajo se encuentra en el Museo del Prado, debido a que Felipe IV, rey de España, le encargó numerosas pinturas. 

Entre sus influencias principales se encuentran el mundo antiguo grecolatino y la pintura renacentista. Algunos de sus lienzos más relevantes son La elevación de la cruz y El descendimiento de la cruz (ambos en la Catedral de Amberes); El rapto de las hijas de Leucipo, que resguarda la Pinacoteca Antigua de Múnich, Alemania; El desembarco de María de Médici en Marsella, considerada una de las mayores glorias de la pintura barroca, y la obra que presenta en esta ocasión el Museo Nacional de Arte: El martirio de san Andrés.

Este lienzo de casi cuatro metros de altura fue encomendado por el mercader flamenco Jan van Vucht al pintor y, luego de su muerte, donado al Hospital de San Andrés de los Flamencos en Madrid, actual sede de la Fundación Carlos de Amberes. Durante un tiempo se exhibió en el Monasterio de El Escorial y formó parte de las colecciones del Museo del Prado, pero desde 1989 pertenece de nuevo a la fundación madrileña. 

Luego de una exitosa itinerancia en el Museo de Arte Occidental de Tokio, Japón; el Museo Casa de Rubens de Amberes, Bélgica; el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, España, y el Museo Internacional del Barroco en Puebla de los Ángeles, El martirio de san Andrés se admiró en el Museo Nacional de Arte. 

La exhibición constituyó la oportunidad para que el público se acercara a la obra de un artista referencial que inspiró las formas rebuscadas, los contrastes lumínicos y la viveza en las expresiones de las pinturas de grandes maestros virreinales, como José Juárez, Cristóbal de Villalpando, Nicolás Enríquez, Hipólito de Rioja y Baltasar de Echave y Rioja.

CDMX a 11 de febrero 2020

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