LA VIDA ES SUEÑO

De Pedro Calderón de la Barca

Dramaturgo español, oficial de la corte de Felipe IV, caballero de la Orden de Santiago y uno de los más destacados literatos barrocos del Siglo de Oro de España , Pedro Calderón de la Barca fue autor de 110 comedias y 80 autosacramentales y sus montajes fueron la culminación del modelo de teatro barroco creado a finales del siglo XVI y comienzos del XVII por Lope de Vega.

Por todo lo que significa su trayectoria, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) recordó en Ciudad de Mexico y en  León, Guanajuato al autor madrileño en el 420 aniversario de su nacimiento el 17 de enero de 1600.

Comedias de dramas y tragedias en las que se incluye su obra de teatro más conocida La vida es sueño (1635) -cuya puesta en escena es todavía un reto para los dramaturgos actuales y porque sigue cautivando al público al tocar fibras entre lo fugaz de la vida y el delgado límite entre lo real y lo ficticio.

 La vida es sueño es una de las obras cumbre de la literatura universal y posiblemente de las más difundidas. Su relevancia radica en la presentación escénica del dilema de la libertad, el libre albedrío, la justicia y el abuso de poder, en un juego escénico entre la realidad y el sueño. La vida es sueño, una reflexión sobre el sentido de la existencia.

“¿Qué es la vida?” es la cuestión con la que introduce la obra La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca, estreno que presentó la Compañía Nacional de Teatro (CNT). Esta obra, bajo la dirección de Claudia Ríos, ofreció una temporada en la Sala Héctor Mendoza de la CNT

El argumento de La vida es sueño se centra en el aspecto efímero y fugaz de la vida, y en el delgado límite que existe entre lo que consideramos real y ficticio. Se remonta a una época en la que el ser humano descubre que no es el centro del universo y, por lo tanto, se vuelve consciente de la rapidez con que sucede la vida, el juego de realidades, ilusiones y sueños en el que se convierte

Claudia Ríos, directora del montaje, explica que eligió esta adaptación de Zaragoza de 1636 porque es la que se solía representar, a diferencia de la versión de Madrid de 1640, que es más para ser leída. “Al ser el libreto que se representaba, es más salvaje, impulsivo y conectado con las emociones”.

Su interés por llevar a escena esta versión de Zaragoza se remonta al hito que marcó en su primera presentación, hace más de una década: “Hasta donde tenemos conocimiento, la versión de Zaragoza que hicimos en 2004 fue la primera que se representó en América.

“Se la envió el señor Ruano de la Haza a la maestra Mariana Giménez para representarla. Es un hecho sin precedente. Al estudiarla, en relación con la de Madrid, en ese entonces nos dimos cuenta que la versión de Zaragoza es más viva, más teatral”, recuerda la también actriz y docente.

La directora considera que La vida es sueño es una obra para que la gente reflexione sobre el sentido de la existencia. “Nos confronta con que la vida es un sueño, porque muchas veces estamos en un lugar muy privilegiado y cuando nos damos cuenta eso ya se acabó”, señala.

“El tema central del texto, me parece, es la libertad. Y ese es el gran valor de esta obra: saber que tal vez estamos predestinados a que nos vaya mal por los vicios de nuestros padres o la situación económica, pero que debemos ser resilientes, sobreponernos al dolor, y en ese momento ser capaces de tomar buenas decisiones y perdonar; de no acumular resentimiento en nuestros corazones y ser agradecidos, ser una herramienta de reconciliación social o familiar. Es una obra bellísima”.

Kay Pérez, diseñador de escenografía y video de este montaje, señala que la propuesta escénica está destinada a estimular la sensación de que se borran las fronteras entre el sueño y la realidad, mediante un espacio de ensoñación y el acercamiento de los espectadores a la escena.

“La propuesta escénica de La vida es sueño tiene como eje rector el texto. Cuando uno piensa en un espacio escenográfico donde el texto es lo más importante, lo que se trabaja es quitar cosas que estorben al actor para permitirle poner toda su concentración en lo que está diciendo y la expresión de eso”, apunta.

“En la parte estética, ofrecemos una propuesta orgánica que busca el acercamiento con el espectador, pues tenemos la teoría de que, si no hay una distinción puntual entre espacio de presentación y de expectación, la ficción se funde con mayor facilidad en la realidad del espectador. La pintura nos lleva a espacios más de ensoñación que a algo referencial, y también habrá un dispositivo de video que buscará hacer alusión a instantes de la naturaleza”.

Lo que Claudia Ríos busca con este montaje es que “brote la belleza del texto” y sea percibida profundamente por las emociones del espectador. “No es que la obra se la pase mandando sentencias, pero sí tiene una complejidad en relación con la naturaleza del ser humano, tan profunda y sublime que nos hace escuchar, en verso, la belleza más absoluta que un dramaturgo pudo haber escrito”, puntualiza la directora.

“Calderón de la Barca nos propone un mundo en el que las fronteras entre sueño y realidad se tocan, así como entre realidad y ficción. Entonces todo es un tiempo-espacio en el que la ficción y la realidad conviven, así como el sueño con la vigilia. El público va a estar muy cerca, alrededor de la obra, para que escuchen mejor el texto.

“No hay ningún tipo de mobiliario, nada que entre y salga; es un espacio bellamente vacío para que el público tenga la oportunidad de apreciar los versos, el texto de Calderón de la Barca y el trabajo de los actores. No me interesa meter mecánica teatral, aquí no hace falta porque el texto es tan absoluto, tan grande, tan bello, tan complejo, que hasta demasiado maquillaje estorba”, expresa.

Para Fernando Huerta Zamacona, quien interpreta a Segismundo, no es posible acercarse con prejuicios a un personaje, sino que es necesario despojarse de ellos para asimilar correctamente su papel. “Los actores no podemos juzgar positiva ni negativamente a nuestros personajes; nos acercamos a ellos con trabajo, disciplina y concentración”.

Comentó que con Segismundo es muy difícil abordar la situación de encierro de toda una vida, todos los conceptos poéticos, simbólicos, religiosos, en particular esta metáfora sobre el libre albedrío y el destino. “Lo abordé guiado por la directora Claudia Ríos y haciendo caso a mi propia sensibilidad para conectar con el profundo dolor que tiene Segismundo, sus dudas existenciales, su relación con su entorno y con los otros, que aparentemente lo empujan a que fracase y sea vencido por la soberbia”.

Añadió que su acercamiento al personaje lo hace desde un lado racional, con el estudio de los materiales que están a su alrededor y también desde un punto de vista inconsciente y subjetivo.

El equipo creativo de esta puesta en escena está conformado por Mario Marín del Río, diseñador de vestuario; Alejandro Castaños y Ramón del Buey, diseñadores sonoros; Kay Pérez y Claudia Ríos, diseñadores del dispositivo escénico; Kay Pérez, diseñador de iluminación y video; Amanda Schmelz, diseñadora de maquillaje y peinados, y Daniel Martínez, Coral Vega y Antonio Peña, diseñadores corporales y de combate escénico.

La vida es sueño cuenta con la participación de los actores del elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro: Ichi Balmori, Arturo Beristain, Marco Antonio García, Olaff Herrera, Fernando Huerta Zamacona y Cecilia Ramírez Romo. Y, como actores invitados: Abraham Lombrozo Levi, David Lynn, Rodrigo Pérez Estañol y Daniel Pérez Galicia.

CDMX a 26 de febrero 2020

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