LUMBRITAS

Por Luciano Gallardo Castro

EL PRI EN EL OCASO DE SU VIDA

Hablar de retos y perspectivas en el entorno general que está viviendo el país, es asumir compromisos muy fuertes, cuyos enfoques deben tener como premisa, una fecunda y productiva relación inter actuante, entre quienes esperan ser tomados en cuenta, como sociedad demandante y quienes aspiran a servir para tender los puentes de comunicación que incidan en dicho objetivo.

Lamentablemente para el PRI esta premisa, está cada vez más lejana, debido a varias cargas emocionales que pesan sobre sus siglas y cuyos hechos muy controversiales históricamente, dejan mucho que desear, por su desempeño errático en el ejercicio del poder, ya que los excesos de muchos de sus personajes políticos hicieron el caldo de cultivo, para que la sociedad, este viviendo actualmente un panorama muy desafortunado, lo cual manda un mensaje, verdaderamente negativo en las esperanzas de quienes sus simpatías las tenían de su lado y que fueron sentándose las bases para el actual panorama.

Su falta de acción como partido opositor, se suma a la larga lista de aspectos que lo han llevado a este debacle, añadiéndosele además, las recientes reformas estatutarias, que sus dirigencias cupulares le hicieron a sus contenidos internos y con una presidencia nacional, que en nada le abona a su resurgimiento, pues pareciera que se está jugando del otro lado de la cancha.

Es tan pobre el trabajo que se viene realizando, que no se vislumbra un panorama favorecedor, más bien se respira un ambiente de derrota, entreguismo, incertidumbre y malas decisiones, no existe realmente la voluntad para que la participación política sea visiblemente meritoria, lo que conlleva a ese instituto político a la tumba en el proceso electoral del 2021.

Los gobiernos anteriores de extracción priista básicamente, aunque también en los sexenios del PAN  se vio este fenómeno, hicieron todo lo posible por acabar con su partido, con ese saqueo y podredumbre tan acentuada, que les costó las elecciones del 2018 y que hoy día lo padecen, pues se resisten a ser una pieza fundamental en el equilibrio de poderes, aunque también se da el caso, de que sus representantes sociales  no se atrevan a sacar mucho la cabeza, pues sus antecedentes, vinculados a regímenes anteriores, los ponen en situación de riesgo.

Por otra parte el cumulo de todas estas condicionantes, están haciendo desde el inicio de la actual administración federal que muchos políticos pertenecientes de origen al PRI, estén cambiando de camiseta y jueguen con el score, para proteger su pasado y para asegurar su continuidad en el sistema, resaltándose de entre diversos casos, los de algunos integrantes del gabinete del presidente López Obrador y las recientes practicas inmorales del partido en el poder, para comprar diputados chapulines y convenencieros, para lograr la mayoría y mantener el control de las cámaras.

Hay una preocupación muy grande y legitima de la sociedad, por las ofensas que se han venido dando desde el poder ejecutivo federal, en las instituciones públicas, sectores sociales, productivos, profesionales y empresariales, ocasionándoles una herida muy profunda en su orgullo y en contenido de vida y razón de ser, sin que se vea una oposición verdadera que valla en su defensa, por lo que ya se empiezan a dar manifestaciones verdaderas de inconformidad principalmente, por algunos gobernadores, obviamente no de extracción priista, para desde sus trincheras tratar de hacer contrapeso a la embestida presidencial, que cada vez se toma más en serio su papel mesiánico y su método paternal para con el pueblo bueno, sin que en el PRI se noten verdaderos ejemplos de liderazgos organizados para, que de manera preponderante asuman su papel real de defensores de las causas populares que los llevaron a esas posiciones, por ello el desencanto es cada  día mayor, entre sus seguidores.

El mal desempeño de los gobiernos priistas, sus interminables historias de corrupción y la grotesca y torpe forma de gobernar del actual régimen, han sumido al país en un histórico grado de pobreza, mucho más alta que la del 2008, esto sin tomar en cuenta el pésimo tratamiento que se le ha dado, al tema de la pandemia y su subsecuente colapso económico, que ya está padeciendo la mayoría de los mexicanos, quienes en un gran numero además han perdido sus empleos.

El PRI le falló a su gente, a sus bases y le falló a México que creía en el, con su silencio, con su complicidad, a la hora de hacer las negociaciones políticas necesarias y se falló a sí mismo, pero en el pecado llevara la penitencia y, si junto con los demás partidos de oposición, no hacen un análisis retrospectivo, que les permita hacer una reingeniería política, para corregir rumbos en su actuar dejando de lado los intereses de grupo enquistados en su interior, en el mapa electoral del país tendrán muy pocas esperanzas de que el color de sus partidos pinte sustantivas zonas de la republica y por ende su capital político será reducido a una mínima expresión.

Finalmente es al PRI y solamente al PRI, a quien le toque decidir sobre su sí su futuro, sea más competitivo en la toma de decisiones y tenga un mejor impacto en su imagen, o si definitivamente, trabajaran para llevarlo a la tumba política y creo que este proceso electoral que se avecina, será la mejor prueba de fuego que podrá pasar.

Tiene a la vista una oportunidad de oro para cambiar su rumbo o definitivamente llegar al ocaso de su vida, pero si no logra detener su deterioro histórico, se le estará poniendo en bandeja de plata las riendas del control total de la nación, al partido en el poder.

Culiacán Sinaloa a 31 de agosto 2020

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