PERSPECTIVA

Por Moisés Gómez Reyna

DESARROLLO REGIONAL DESIGUAL

El desarrollo económico entre los estados de nuestro país es tan desigual, al grado que muchas entidades bien podrían parecer de países y continentes distintos.

Sobre todo, estas desigualdades están acentuadas entre los estados del Norte y Sur de México.

Un ejemplo de esto es Nuevo León donde el porcentaje de población en situación de pobreza es de sólo 15%, mientras que en Chiapas es del 76%, esto según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En acceso a servicios de salud de dan circunstancias similares. De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en Coahuila el porcentaje de trabajadores con servicios de salud es del 61%, mientras que en Oaxaca es de sólo 15%.

Además, en Coahuila 35 de cada 100 trabajadores laboran en la informalidad, mientras que en Oaxaca lo hacen 82 de cada 100.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en su estudio “Índice de Competitividad Estatal 2020”, buena parte del problema es que las entidades no tienen la misma capacidad presupuestal para cerrar estas brechas de desarrollo.

Por ejemplo, en la Ciudad de México el presupuesto per cápita es de casi 26 mil pesos por habitante, mientras que en Morelos es de tan sólo 12 mil pesos por persona.

Estas asimetrías estatales y regionales, se traducen en una seria falta de oportunidades, sobre todo para los mexicanos que viven en los estados más atrasados.

Para reducir estas enormes brechas en el desarrollo de los estados, lo que el IMCO y varios especialistas proponen es lo siguiente:

1. Que los estados asuman responsabilidades fiscales. Esto significaría que estados y municipios aumenten su recaudación para dejar de depender de las participaciones y aportaciones federales, las cuales seguramente se verán disminuidas en 2021 a causa de la pandemia. También sería importante profesionalizar el análisis, reasignación y aprobación de los presupuestos en los congresos estatales, esto se podría lograr creando oficinas de presupuesto que dependan de los poderes legislativos de las entidades.

2. Innovar en el sector salud. Es indispensable que los estados se ocupen por aumentar cada año la cobertura de salud entre la población, en especial la atención primaria, es decir, consultas generales, medicina preventiva, aplicación de vacunas, entre otros servicios básicos. Es fundamental capacitar a médicos y enfermeras con base en el perfil epidemiológico de cada entidad.

3. Incrementar la oferta educativa. Los estados deben garantizar que todos los niveles de educación sean cada vez más inclusivos y erradicar al máximo la deserción escolar, en especial en secundaria y preparatoria. También es importante vincular la educación técnica y superior a las necesidades de las empresas locales para asegurar que los estudiantes tengan al egresar un empleo y un ingreso digno.

4. Acelerar la actividad económica. Para esto es importante fortalecer con facultades y presupuesto a los organismos de promoción económica regional, además de reducir la carga fiscal y regulatoria a las empresas formales, para así incentivar la incorporación de empresas familiares a la informalidad.

5. Robustecer el desarrollo social. Lo recomendable es contar con un padrón único de beneficiarios de programas de desarrollo social estatales, además de evaluar el impacto del gasto social tanto estatal como federal y fortalecer las políticas de protección a los sectores más vulnerables.

De llevarse a cabo correctamente cada una de estas medidas, ello debería ocasionar que en el mediano plazo las desigualdades económicas entre los estados disminuyan, pero además se detonaría el crecimiento económico aís y sobre todo se incrementarían las oportunidades de desarrollo y calidad de vida para millones de mexicanos.

Twitter: @GomezReyna (economista)

CDMX a 7 de septiembre 2020

Leave a Reply

Your email address will not be published.