GUARDIA NACIONAL EN MÉXICO; AVALADA POR CÁMARA DE DIPUTADOS

Turna minuta  a congresos estatales

El clima era de entendimiento, de celebración. Rostros relajados, sonrisas a flor de labios. Se veían como cuates. Estaban contentos.

Ese estado de ánimo se reflejó después en el tablero electrónico: 463 votos a favor.

Sólo hubo un voto en contra de la diputada sin partido, Ana Lucía Riojas Martínez. A la mujer le pareció que las audiencias públicas realizadas alrededor de un tema tan delicado como el de la Guardia Nacional fueron una “simulación”.

El coordinador Mario Delgado, los morenos y sus aliados de la Coalición Juntos Haremos Historia habían entendido, por fin, lo que quería López Obrador.

Fueron necesarios los elogios y la satisfacción manifestada por el  Presidente de la República por la unanimidad conseguida en el Senado nueve días antes, para que los guindas en San Lázaro supieran por dónde venía la jugada.

Delgado, otrora favorable al mando militar en el nuevo cuerpo de seguridad, calificó la minuta que le regresaron del Senado de “valiente, innovadora y realista”.

Llamó a la Guardia Nacional “una policía de alcance nacional”, y se atrevió, incluso, a vaticinar que los delincuentes “no nos volverán a robar la tranquilidad”.

En el mismo discurso, sin embargo, el diputado de Morena dijo que la Guardia Civil no será suficiente para pacificar el país.

“Se requiere un plan para fortalecer las instituciones municipales y estatales, seguir fortaleciendo la Fiscalía General y, sobre todo, retomar el Plan de Seguridad del gobierno federal. Ir a las causas”, dijo.

El panista Juan Carlos Romero Hicks se acercó al llamado “corral de la ignominia” (palco de prensa) después de una larga plática en los pasillos del Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados con la priista Ana Lilia Herrera.

El coordinador de los diputados del PAN sabía perfectamente que los cambios a la minuta sobre la Guardia Nacional, que en ese momento se discutía, habían sido aceptados casi unánimemente, por instrucciones del ocupante de Palacio Nacional.

El tema surgió por el cambio de tono que se observaba en los posicionamientos de los legisladores de Morena y sus aliados oficiales del PT y el PES a favor de la minuta que oficializa el mando civil de la Guardia Nacional, que otrora rechazaron.

Les bastó la opinión emitida por AMLO para modificar discurso y voto.   

Sin mucho reflexionar, Romero Hicks soltó una dura crítica al gobierno de AMLO. “Dependemos del manotazo de un hombre.  Vivimos en una dictadura legitimada”, puntualizó.

No parecía el mismo que minutos antes, en tribuna, había celebrado el acuerdo unánime de las fracciones sobre la minuta de la Guardia Nacional. Lo hizo con un elogio a López Obrador: “¡Así sí, señor Presidente!”.

Añadió: “Se demostró que se pueden construir acuerdos y lograr el consenso, haciendo a un lado criterios espurios de partido-ideología”.

Mas tarde, en redes sociales, el diputado azul aclaró que lo aprobado no es un “cheque en blanco” al gobierno de la 4ª T, y lamentó que no se haya modificado el término Guardia Nacional por el de Guardia Civil “para evitar confusiones”.

En la tribuna se daba trámite a la aprobación, sin cambios, de la minuta sobre la Guardia Nacional. Tras tres horas de discusión, la Cámara de Diputados avaló, sin cambios, la minuta de reforma constitucional, devuelta por el Senado de la República, que crea la Guardia Nacional.

El dictamen reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de los artículos 10, 16, 21, 31, 35, 36, 73, 76,78 y 89 de la Constitución Política. Señala que la Federación contará con una institución policial civil denominada Guardia Nacional, que se constituirá con los elementos de la Policía Federal, Militar y Naval, y estará adscrita a la secretaría del ramo de seguridad pública, que formulará la Estrategia Nacional en la materia.

Estipula que la formación y el desempeño de los integrantes de la Guardia Nacional se regirán por una doctrina policial, fundada en el servicio a la sociedad, la disciplina, el respeto y los derechos humanos.

Se establece un periodo de cinco años para que el Ejecutivo federal pueda disponer de las Fuerzas Armadas permanentes en tareas de seguridad pública, en tanto la nueva corporación desarrolla su estructura, capacidades e implantación territorial.

Asimismo, se faculta al Congreso de la Unión para expedir la Ley de la Guardia Nacional, dentro de los 60 días naturales siguientes a la entrada en vigor del decreto; y las leyes Nacional sobre el Uso de la Fuerza, y Nacional del Registro de Detenciones, dentro de los 90 días naturales siguientes.

Palacio Legislativo, México  28-02-2019

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