PIEZA ÚNICA

Por Kristina Velfu 

EL ÁGUILA DE JUAN SORIANO, HOY POR HOY, SÍMBOLO DE LA LIBERTAD DE PRENSA

Esta semana fue presentada la convocatoria del Premio Nacional de Periodismo, fiesta ciudadana que reconoce la vocación por la verdad de la prensa, gremio amado y odiado, acechado por intereses de toda índole, vulnerado, criticado y vejado. Sin embargo, siempre indispensable para el cambio, la justicia, la paz, la búsqueda de las razones últimas en los procesos sociales y la investigación que permita el bien común.

No es casualidad que sea con la obra de uno de los más grandes artistas que ha dado este país, Juan Soriano, con la que se reconoce la labor de los periodistas. La escultura El Águila es hoy por hoy el símbolo de la libertad de prensa.

El vaciado en bronce de Soriano, actualmente está en manos de los mejores periodistas que a lo largo de los últimos 19 años han narrado la vida pública de México. Se muestra en los espacios íntimos de estos reporteros, investigadores, caricaturistas y fotoperiodistas como el testimonio de su valor y ética.

El maestro Soriano eligió donar los derechos al Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo de la escultura El Águila, al ser un símbolo fundacional de México, presente en el escudo nacional y un ser capaz de contemplar, desde las alturas, los vastos territorios para identificar su objetivo. Con aguda mirada, altas perspectivas y libertad de vuelo, recuerda a los periodistas, que logran el alto honor de estrecharla entre sus manos, que su labor no ha pasado desapercibida y que el mundo, gracias a su trabajo, es un poco mejor que el día anterior.

Aunque la información se consuma día a día y minuto a minuto, el periodista es en cada uno de sus momentos vitales, el que como un águila tiene que ser ágil y veloz, pero a la vez preciso. Identificar su objetivo y no dejarlo ir. Además, el águila como el periodista, se deben a la calidad de su pluma, que no debe quebrarse en la tormenta y ni dejársela quitar. Pues no importa el medio o el sendero, el periodista no deja nunca de ser quien es y el águila tampoco. Según el ángulo y la posición de la obra es la percepción de ésta, igual que la noticia, aunque nunca deja de ser lo que es: la verdad.

En un texto publicado por Serch Faucherau, afamado e indispensable curador de arte francés, sobre la obra de Soriano dice “No hay sentimentalismos ni segundas intenciones en los animales: la urraca no es ladrona, ni el pavorreal vanidoso. Somos nosotros quienes nos proyectamos en ellos, de modo que tal gorrión se ve gracioso y tal pato bonachón, tal gallina ponedora … En cuanto a estas esculturas, diremos que Juan Soriano ha observado bien a los animales. Creo también que, como artista, ha observado con detenimiento a las personas”… Tal y como un buen periodista es: como un ave, sin sentimentalismo, pero sensible, como un águila aguda y libre, como la obra de Soriano que premia al que habla con la verdad del corazón y escribe sin la censura del pudor o el miedo.

kristinavelfu@gmail.com

CDMX a 15 de mayo de 2020

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