DE MI COSECHA

Por Luciano Gallardo Castro

CON MUY BUENA INTENCION

Parece ser que como sociedad pensante, no hemos tenido la capacidad sensible de evolucionar e interpretar las diversas señales, que se nos vienen presentando en los rubros emblemáticos, que flagelan y merman el desarrollo hacia un estatus de vida, más justa, equilibrada y sobre todo mayormente más civilizada, es muy cierto que los gobiernos de las últimas décadas, solo se preocuparon por mantener el poder, a través del ejercicio de la política, utilizando como medio, las presiones grupales y sus intereses , la especulación con las necesidades de la población, pero nunca el bien común, sin embargo hasta hoy no se ven intentos por alentar la participación ciudadana, como una verdadera intención de incorporar en los programas de gobierno, sus puntos de vista y justas aspiraciones, que como sociedad organizada se tiene derecho, panorama que en lo general está presente en los tres niveles de gobierno, no existe un interés puro por defender los derechos de los pueblos, hay mucha demagogia, han intentado por diversas vías aniquilar la democracia, se presentan todos los días nuevas formas de asalto a la vida en sociedad, cada vez es más notoria la desconfianza y repudio a las políticas públicas, producto de directrices mal encaminadas y mal intencionadas, cuyo resultado al final del camino, será un país lleno de encono, quebrantado en su dignidad y con una gran opacidad en participación y en credibilidad, regresando una vez más al punto que dio origen al cambio de régimen.

La oportunidad de oro que el destino le otorgo al presidente de la república de manos de los electores en el 2018, la está literalmente desechando y tirando por la borda todos los días, aún cuando en sus manos tiene la grandísima opción, de escribir su nombre con grandeza, en los libros de la vida pública del país, como el gran transformador de la sociedad, sin embargo hasta hoy , su intención transformadora ya perdió su rumbo y se convirtió en un afán férreo por colocar su imagen inmaculada en las mentes de todos los mexicanos, en lugar de utilizar, las herramientas de estado legales para dejarse querer, en este ambiente pandemico, con un buen plan económico exitoso, despojándose de su investidura ególatra y llenarse de inspiración del pueblo bueno, pues tiene todo para hacer las cosas bien, ya que este vio en su figura y proyecto, una salida reconfortable y justa de los regímenes podridos que lo antecedieron, cuyos representantes amenazan con seguir vigentes en la vida pública y política.

Mientras la memoria no se rinda y la esperanza de un pueblo golpeado por las inclemencias de la corrupción no mermen, el presidente seguirá siendo el rey de las agendas públicas, cuando sería mucho más fácil y productivo para su imagen, escuchar a la lógica de la democracia, aprender a asesorarse de los más experimentados, dedicarse con justicia y sutileza verdadera, a apagar todos los fuegos que se están presentando diario a lo largo y ancho del territorio nacional.

Anexémosle a todo lo anterior, el flaco favor que le están haciendo sus correligionarios de partido, que no logran que sus tribus se pongan de acuerdo, para elegir a su dirigencia en un ejercicio interno, más aún ni con la participación del INE como árbitro, generándose una gran división que seguramente, dejara secuelas muy graves, en la vida política y sus consecuencias habrán de cimbrar, las cuerdas más sensibles del gobierno federal y fragmentara consecuentemente al sector legislativo y las aspiraciones de muchos suspirantes a cargos de elección popular para el proceso del 2021, ante este panorama el presidente no ha querido tener la cortesía de definir posturas y por ello se les convertirá muy probablemente en una bola de fuego, difícil de apagar y esto los deja ver ante la opinión pública como una vergüenza.

Son tantos renglones y tantas tareas prioritarias las pendientes de resolver, que si el tacto político no se hace presente, con cordura y mesura se les pueden escurrir de las manos como agua las elecciones próximas y su tan cacareado proyecto transformador corre el riesgo de caducar, pues el rumbo del país no tiene muchos caminos viables para hacer de esto una mejor convivencia de vida para todos.

Habemos muchos mexicanos de a pie, que aún albergamos la esperanza, de contar con el gobierno que se nos prometió en campaña, más justo, humano y apegado a la realidad, anteponiendo los intereses generales a la triste y desesperada particularidad de enfrascarse, en una lucha estéril por conservar un sistema dirigido por un solo hombre, donde todas las ideas y acciones públicas y políticas giren en torno a él.

México merecía otra oportunidad, la sociedad así lo exigía y el pueblo se manifestó en las urnas en el 2018, ojala y no se les olvide eso tanto a morena como al presidente, pues todavía tienen todo para redefinir el rumbo y trabajar con apego a las leyes y a las aspiraciones de una población, hambrienta de mejorar sus niveles de vida.

Hago votos porque reine la buena voluntad que tanto se pregona diariamente en las conferencias mañaneras y que éste país ya empiece a caminar hacia nuevos horizontes.

Ojala y pronto se pongan de acuerdo las tribus de morena y el presidente de la república, por el bien de su movimiento y que le caiga el veinte de que es el presidente de todos los mexicanos, que ya no tiene adversarios sino opositores y eso es sano y normal en toda democracia, para que su gobierno alcance, la credibilidad, aceptación y simpatías que realmente debería tener y no lo que dictan las encuestas a modo.

Quiero dejar constancia que lo escribo CON MUY BUENA INTENCION.

Culiacán Sinaloa a 14 de octubre 2020

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