DE MI COSECHA

Por Luciano Gallardo Castro. Correo: lucianogapa@hotmail.com

¿EVOLUCIÓN O DETERIORO ASCENDENTE?

La sociedad contemporánea está evolucionando muy rápida y estrepitosamente en todo el mundo, en nuestro país en particular, se están viniendo en cascada sus manifestaciones, mismas que traen consigo nuevas formas de adaptación de la vida en común, tanto que se han desempacado algunos temas sociales que habían estado vedados como tabúes, dentro de las agendas legislativas y de la vida política de la nación y no se sabe a ciencia cierta si es por el efecto pandémico, por el ocio de los legisladores o porque definitivamente son afectos al tema en comento o es posible que lo hagan por mero populismo, pero también muchos por el miedo que sus patrones ideológicos les imponen.

El asunto es que ya le tocó el turno a la yerbita, que supuestamente pone sentido a la vida de quienes son asiduos a su consumo, por lo pronto éste renglón está siendo motivo de muchos análisis, desde diversas perspectivas sociales, pues su despenalización y consecuente uso para consumo personal y medicinal, ya fue determinado por los diputados y aprobado por los senadores, con una increíble mayoría por la afirmativa.

Sin embargo, ésta disposición legal fue impugnada por algunos organismos defensores de la salud, lo que género que la suprema corte de justicia de la nación, otorgara un plazo de cuatro meses para su despenalización, lo que ocurriría el próximo cuatro de abril, tiempo que aprovecharán quienes no están de acuerdo, para reunir elementos sustentados que les permitan intentar dar reversa a éste acto inminente de agravio a la salud pública.

Ante esta situación tan anormal, para la vida cotidiana de la ciudadanía, se hace necesario enunciar algunos considerandos sobre el tema, que no se deben dejar a la ligera, por las consecuencias que le pueda ocasionar a la salud de los mexicanos. Seguramente quienes han sido los más férreos impulsores de la despenalización del uso de la marihuana, no han padecido casos graves de desintegración familiar, o bien están tan fragmentados en el seno de sus familias, que no conocen esa dicha, y su vida rutinaria la hacen más práctica, adoptando suplementos de felicidad artificial, que en sus hogares no tienen. Donde hay un adicto a la dichosa yerba, siempre habrá alguien más que sufre mucho, porque este sentir se siente y reciente en todo el núcleo familiar la tristeza invade el hogar y la felicidad verdadera nomás no llega.

Aunque los expertos en la materia digan y justifiquen lo contrario es muy lógico y la respuesta es porque son adictos, y su cerebro ya no alcanza a diferenciar la magnitud de los daños, no solo a ellos sino a terceros y los perjuicios colaterales son tan grandes, que hablar se marihuana, es hablar de pobreza, de miseria, de marginación, de desintegración familiar, de incertidumbre, de problemas de depresión etc. y un bienestar basado en puros supuestos generados por los efectos, que el enervante les ocasiona y que tarde o temprano les habrá de cobrar la factura correspondiente.

La marihuana es una droga y como tal, causa una adicción y toda adicción genera un daño, y el daño más grande es que está afectando muy severamente a nuestro futuro que son los jóvenes, y aunque siempre habrá quienes argumenten que no causa ningún daño, hay que precisar que existen estudios científicos que demuestran lo contrario tanto en la salud como en el ámbito social, pero además este vicio es la antesala para pasar a otros niveles de adicción, como son la cocaína, el cristal, el alcoholismo etc. etc.

Algunos diputados han propuesto el incremento en los gramos de portación y un más alto gramaje para uso medicinal, esto es muy complejo y no se debe de dejar de escuchar, a todas las voces y expresiones para que se tome una decisión madura, consensuada pero sobretodo con conciencia de lo que se está aprobando, pues sus efectos colaterales se verán reflejados en sus propias generaciones futuras.

Sería muy interesante que la sociedad en general, conozca algo de la vida de los legisladores promotores de ésta aberrante iniciativa, lo que nos arrojará como resultado el porqué de su insistente intención, aunque también saldrían a relucir los que votan por no hacer el ridículo.

Finalmente, debemos analizar si ya estamos preparados, como sociedad para afrontarlo, además hay algunos aspectos que la iniciativa no contempla y que bien vale la pena mencionar, por lo menos los más importantes y trascendentes.

  1. Si de lo que se trata es de despenalizar su uso, hay que recordar que en la ley general de salud hace mucho fue incorporada.
  • Recordar que aunque la educación comienza en casa y que es ahí donde los ciudadanos responsables debemos trabajar, con nuestras familias, también es importante tomar en cuenta, que hay otros elementos determinantes, como son los círculos de amigos, el entorno social de vida y las circunstancias que hacen propicio el inicio de una adición a través de tentación.
  • Hacer hincapié que esto es un negocio y una industria muy jugosa, que al final de cuentas la despenalización, no va a terminar con los problemas delincuenciales y del crimen organizado, pues siempre habrá quienes quieran controlar su producción y su comercialización.
  • Si este ya es un problema que existe y si la despenalización es la solución, habrá que hacer los ajustes correspondientes en la reglamentación, pues es muy diferente el uso lúdico al medicinal y esto nos llevaría a:
  • El tema de las semillas para los agricultores, pues no se contempla en la legislación.
  • Ser muy específicos en cuanto a las cantidades de portación.
  • Dar claridad sobre los sectores de la sociedad que seguirán exentos de la despenalización, ejemplo, los niños, las personas de la tercera edad etc.
  • Identificar geográficamente los estados que podrán producirla y quienes tendrán las concesiones de producción, comercialización y almacenamiento.
  • Contar con un carnet de identificación de quienes acudan a su compra en los establecimientos de venta.
  • Contemplar procedimientos y protocolos a seguir en los casos de ingesta.
  • Llevar un registro de quienes acudan a comprar para uso lúdico o para uso medicinal.

En fin, creo que este es un tema muy delicado, como para dar su aprobación a la ligera, pues estamos corriendo el riesgo que al calor de un churro, quienes son sus propulsores, le den luz verde de manera unilateral e irresponsable a una nueva etapa de la vida de nuestra sociedad.

Para los efectos futuros, en materia de salud mental hay que tener muy en cuenta siempre, para que no se nos olvide ni a nosotros ni a ellos, el número de la legislatura que tuvo la responsabilidad de haber llevado esto a otras dimensiones de deterioro, que seguramente tendremos en el futuro como sociedad y como familia.

Triste pero cierto, esta formidable evolución, nos permitirá pasar de ser una República bananera a un estado marihuano.

En fin, estoy seguro que un buen número de legisladores que levantaron la mano para su aprobación, no lo hicieron con pleno convencimiento y seguramente eso se les quedará grabado en la conciencia y la historia tendrá la última palabra cuando se les presente un caso complejo de adicción por la hierba en algún miembro de su familia.

Culiacán Sinaloa a 15 de diciembre 2020

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