QUADRATURA AL CÍRCULO – Iniciatika
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QUADRATURA AL CÍRCULO

AROMA DEL TIEMPO

Francisco J. Castro Mariscal    fcastro@iniciatika.com.mx

Una vida contemplativa, el arte de demorarse

La temática se centra en la necesidad de cambiar el ritmo del tiempo actual cuando vivimos un tiempo que pasa una manera rápida veloz y acelerada y aquí el foco inicial, es afirmar que no se trata de un tiempo que acelera sino de otro fenómeno distinto al que él le llama disincronía, bueno ¿qué es la disincronía?; la explica cómo un fenómeno de dispersión y atomización del tiempo, son dos formas que adopta el tiempo en nuestra cultura que genera la ausencia de un sistema ordenador de nuestra vida.

La disincronía se produce al pasar de un formato de percepción temporal de tiempo lineal a un formato de percepción temporal de un tiempo atomizado, el tiempo lineal que enhebra hechos mediados por la duración a través de una línea de hechos sucesivos con tiempo entre medio de ellos, con duración de tiempo entre medio de ellos, pasa eso a un tiempo atomizado en el que los espacios duración desaparecen generando una liberación de los sucesos que sueltos, sin tiempo, se dispersan y dejan de experimentar la duración; cada instante se vuelve entonces igual al otro instante, ya que sin un marco temporal se pierde el sentido de las cosas porque ya nada concluye porque nada comienza, en este proceso de pérdida de la secuencia temporal se va perdiendo el sentido ya que nuestras acciones nos llegan a ningún fin, al no llegar a ningún fin y lo que nos plantea es que vivimos un tiempo donde no existe una percepción teleológica sea que al perderse sentido nuestro tiempo carece también de una visión teológica es decir carecemos también un sentido de trascendencia ni telos ni teo; nos deja este tiempo atomizado estamos frente a un tiempo que no tiene sentido porque no tiene final y porque que no tiene final carece de trascendencia.

Con la atomización del tiempo estamos frente a un problema existencial una angustia ante la carencia de sentido sumado a una vida marcada por el rendimiento permanente derivada del fin de la vida contemplativa ante la angustia existencial nos aferramos al único real “yo mismo” nos encerramos dentro de nuestro cuerpo que es lo único que se entiende como real y nos obsesionamos por cuestiones como la salud al punto de cuestionar el propio hecho de la muerte al punto de envejecer sin hacernos mayores. Han incorpora en su análisis como es habitual auto pensadores como también es habitual, el caso de Nietzche.

Retoma la idea de Nietzsche del último hombre, que es un hombre individualista, mediocre, conformista y además un hedonista extremo. Es por eso que aspira a una larga y sana vida aburrida, de esta manera nos agotamos antes de morir. Morimos a des-tiempo. Es como morir en un mundo sin sentido y sin final.

Como no existe el ayer ni el mañana, solo existe el HOY. Todos los momentos son iguales al otro. Vivimos en un presente sin rumbo, no existe la tensión dialéctica.

Plantea que la sucesión de vivencias nos llevan a una vida plena, a una vida mas corta.
Experiencia: Se aloja en el pasado. Vivencia: Habita en el instante.

Algo similar ocurre con el conocimiento, requiere de tiempo acumulado, es el que integra la memoria. En cambio, la información, está vacía de tiempo, no hay un antes ni un después, son bases de datos acumulados.

Un tiempo desarticulado.

En un mundo donde todo es presente, los valores como compromiso, lealtad y promesa requieren de una proyección temporal. En este caso pierden presencia porque este tiempo carece de un antes y un después. Si no hay memoria, tampoco esperanza.

El acontecimiento ha muerto.

La modernidad fue la era del progreso, donde el hombre proyectaba su futuro y el pasado sostiene ese futuro. Este progreso tiene un sentido histórico.

La historia ordena y da sentido a los hechos, esto es lo que Han llama un tiempo con aroma.

Como el acontecimiento ha muerto, se elimina el significado de futuro, a esto lo llama disincronía. Una simulación de la historia. En un tiempo atomizado nada sucede, vivimos un tiempo sin aroma.

Solo hechos veloces, sin ninguna contemplación, sin narración, los hechos se agolpan en el presente, sin ningún sentido.

Hechos, datos e información, todo es igual en este tiempo.

Sigmun Bauman decía que la libertad era no tener vínculos ni compromisos, pero para Byung-Chul-Han la libertad verdadera está en los vínculos y en la integración, ya que la ausencia de vínculos provoca miedos. De hecho, la palabra freedom viene de fri (indoeuropea) friend. En tal sentido, la libertad se entiende en la amistad y en relación a los vínculos, no en sus ausencias.

“entre el presente y el futuro anida el sentido”

Han toma la figura del peregrino, que es el que transita un camino, va desde un aquí hasta un allá. En cambio, el turista transita desde un aquí y un ahora a otro aquí y ahora, siempre está en el mismo lugar. Todo es lo mismo.

En el tiempo sin aroma, la espera se entiende como un valor negativo y por lo tanto debe ser aniquilada.

Pero los intervalos no son tiempos demorados, si no, organizadores de la vida, sin ellos, intervalos de tiempo, todo se vuelve una alocada sucesión de acontecimientos sin principios ni final.

Las situaciones se abandonan sin concluir o bien entran en pausa, para ir a otra situación distinta, vivenciada sin haber reiniciado la anterior.

Vivimos una vida de links, una vida en red. El aroma del tiempo requiere de lentitud, se vincula con los recuerdos y los sentidos. La belleza es la contemplación, el goce inmediato no le deja lugar a lo bello.

La primera víctima de la aceleración del tiempo es la vida contemplativa. La vida más plena se vive en la duración del tiempo.

Aristóteles decía que el tiempo se dividía en dos: ocio y falta de ocio.

Ocio: Contemplación de la verdad (aroma a la verdad=sentir)

Luthero decía que el trabajo nos llevaba a la salvación divina.

Una vida activa privilegia el trabajo sobre el ocio. El descanso es el tiempo de intervalo para volver al trabajo.

Hoy el ocio es solamente un tiempo de recuperación para volver a trabajar, todo es trabajo, trabajo para consumir, producir y destruir = consumir el tiempo. Buscamos expulsar de la vida cualquier elemento apacible, esto nos lleva a una hiperactividad letal.

Por último;  propone recuperar la demora y entrar en una vida contemplativa, que es una forma de vivir que produce tiempo y amplia el espacio, recuperando así el tiempo y su aroma.

Resumen del libro del filósofo surcoreano Byung-Chul-Han

Ciudad de México a 25 de 2021

 

 

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